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‘Little Bastard’: la historia del Porsche que siguió matando gente tras la muerte de James Dean

'Little Bastard': la historia del Porsche que siguió matando gente tras la muerte de James Dean
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'Little Bastard': la historia del Porsche que siguió matando gente tras la muerte de James Dean
James Dean y el Porsche 550 Spyder, iconos de la década de los cincuenta y unidos en un trágico destino.

El actor que definió una era de Hollywood y un estilo de vida, un icono vigente incluso a día de hoy con un destino ligado para siempre a un bólido ‘endemoniado’ procedente de Alemania.

Hace ya más de 70 años que ocurrió y, sin embargo, la historia le sigue recordando. Live fast and die young, una mirada que mezclaba frialdad, melancolía, inconformismo y rebeldía. James Dean un reflejo de lo que aspiraba a ser Estados Unidos, entonces encaramándose en la cima del mundo, pero también lo que ya era: una nación afectada por varias guerras en su breve historia.

James Dean condujo varios coches en su breve, pero intensa trayectoria en Hollywood, como el Mercury Club Coupé de ‘Rebelde sin causa’ de 1955, que le catapultó a la fama, o el Isotta-Fraschini Tipo 8A que condujo en ‘Gigante’, estrenada al año siguiente. Eso sí, ya de manera póstuma, ya que James Dean falleció en el otoño de 1955.

Porsche 550 SpyderEl increíble Porsche 550 Spyder, un matagigantes de apenas 110 CV con motor 1.5 bóxer.

James Dean, el inconformista que Estados Unidos idolatró en los 50

Si en Hollywood le decían que no tomase riesgos, la respuesta de James Dean era competir en carreras con un Porsche 356 Speedster. Los modelos de Zuffenhausen eran difíciles de conducir con respecto a los americanos, más nerviosos, pero por sus características le sentaban al joven actor como un guante. Su personalidad cínica, pero a la vez vulnerable por la infancia que vivió, lo hizo perfecto para protagonizar ‘Al este del Edén’.

En septiembre de 1955 James Dean decide cambiar el 356 Speedster por el entonces nuevo Porsche 550 Spyder, mucho más extremo: 110 CV procedentes de su motor bóxer de cuatro cilindros atmosférico y cuatro árboles de levas en las culatas. Parece poco… pero apenas pesaba 550 kg en vacío, lo que le daba un comportamiento espectacular y un gran paso por curva para la época gracias a su chasis tubular, aunque con forma de largueros y travesaños. Además, era motor central, conduciéndose de manera distinta al 356 de motor trasero o cualquier coche americano con el motor sobre el eje delantero.

James Dean, unido al destino en su Porsche 550 Spyder

El 550, tanto en su versión Spyder como Coupé, podemos entenderlo como lo que sería hoy día un 911 GT3 RS – un arma de circuitos desatada para la calle. Hans Hermann ganó la Carrera Panamericana de 1954 en la categoría Sport hasta 1.500 cc seguido de Jaroslav Juhan, ambos pilotando el 550 Spyder, mientras que el Coupé llegó a ganar su categoría en las 24 Horas de Le Mans de 1953, como también triunfó en la Mille Miglia.

Porsche 550 SpyderJames Dean en su Porsche 550 Spyder, ‘Little Bastard’, con el dorsal 130.

Recién comprado el coche, James Dean y su mecánico, el alemán Rolf Wütherich, iban desde Hollywood camino a Salinas por la Ruta 46 de California, cruzando el valle de Cholame Creek – básicamente, le estaba haciendo el rodaje de coche nuevo y los 515 km de diferencia servirían de perlas. Días después tenía previsto correr con él su primera carrera.

La maldición de ‘Little Bastard’

De hecho, ya estaba decorado para la carrera, con el dorsal 130, de color plateado como solían ser los coches alemanes de carreras – una tradición que se remonta a la época de entreguerras, mucho antes de que los patrocinadores cambiaran el mundo de las carreras. Little Bastard, se llamaba aquel 550 Spyder, y con razón. En el cruce de la Ruta 466 y la 41 hacia Fresno, el destino le jugó el más triste de todos los guiones. Dean colisionó de frente con un Ford Custom Tudor que giró de repente y fallecería camino al hospital. Tenía apenas 24 años.

Lo poco que quedó de aquel 550 Spyder fue comprado por William Eschrich, pudiendo salvar los componentes de la suspensión delantera y trasera para cedérselas al piloto y cirujano, Troy Lee McHenry, un año después del accidente de Dean. Aquí continúa la leyenda maldita de ‘Little Bastard’, pues McHenry, en la primera vuelta de carrera con su 550, se quedó sin dirección y se fue contra el único árbol del circuito de Ponoma, falleciendo en el acto . Los restos de aquel 550 Spyder llegarían a pasar por las manos del preparador y estrella de televisión George Barris.

Porsche 550 SpyderInterior del primer Porsche creado específicamente para las carreras, limitado a 90 unidades.

Little Bastard, 1 de 90 para todo el mundo

Los restos del 550 Spyder debían volver a las manos de Barris tras una exposición en Florida en 1960, pero de repente desaparecieron y se le perdió el rastro, hasta que hace unos años apareció a la venta el conjunto de eje trasero y transmisión. Barris fue en gran medida responsable de la ‘leyenda negra‘ de Little Bastard, que a su vez acompañaría al 550 Spyder en sí hasta nuestros días.

Hoy día es uno de los coches más cotizados en la historia de Porsche, habiéndose pagado entre 2 millones y medio y 3 millones y medio de euros por unidades de carreras con su pedigrí documentado, incluyendo unidades que corrieron en Le Mans. Y es que Little Bastard era uno de los 90 chasis del Porsche 550 Spyder que la marca fabricó entre 1953 y 1956. El primer superdeportivo de Porsche y el primer coche creado expresamente para la competición.

Evolución al Porsche 550A

Ese año Porsche lo mejoraría con el 550A, que sí llevaba un chasis tubular propiamente dicho que lo hacía más ligero y rígido al mismo tiempo, además de incorporar mejoras en la suspensión trasera (también de eje oscilante, pero de pivote bajo para rebajar el centro de gravedad) que ayudaba a que las ruedas no cambiasen a un ángulo de caída positivo. De este 550A, ganador absoluto de la Targa Florio de 1956, se hicieron unas 43 unidades, haciéndolo aún más raro y deseado entre los coleccionistas.

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