
Malos tiempos corren en el seno de Volkswagen. Los controvertidos planes que tiene la alta dirección es sólo la punta de un iceberg, que iremos viendo salir cada vez más en los próximos meses. El siguiente capítulo de rebelión llega desde Porsche, que considera trasladar la producción del Cayenne a Leipzig.
Volkswagen tiene serios problemas internos, y estos van mucho más allá de lo que se van conociendo prácticamente cada semana. Lo que se ha sabido este pasado fin de semana de la intención de despedir a 100.000 trabajadores y de cerrar cuatro fábricas de Volkswagen, es sólo una mínima parte de lo que falta por salir. La situación actual se agravará mucho más con el paso de los meses, y lo peor es que nadie sabe, ni en el propio fabricante, la dimensión que puede alcanzar esta nueva crisis.
Porque uno de los planes que Oliver Blume tiene entre manos es la de independizar a la marca de Wolfsburgo del resto de marcas del grupo, llevándose consigo también a la división de componentes. Esta es la de recambios para todas las marcas de volumen del grupo. Nadie sabe por qué se ha sacado esta idea de la manga, pero lo que sí se sabe es que los responsables de Audi y Porsche están cada vez más distanciados de Blume y que éstas sí quieren ser más independientes.
La fábrica de Volkswagen en Bratislava produce modelos de diferentes marcas, incluida Porsche.
Porsche planea concentrar la producción de sus modelos en Alemania
Tanto es así, que Porsche ha sido una de las primeras marcas en rebelarse, dejando caer su intención de hacer regresar la producción del Cayenne de nuevo a Leipzig, según apunta un importante noticiario alemán. Este sorprendente cambio en la postura de Porsche supondría abandonar la sede de Bratislava donde el modelo se ha estado produciendo en los últimos años, y a la que se ha sumado el Cayenne eléctrico que ya hemos probado.
Esta decisión tiene que ver también con la situación económica de la compañía de Stuttgart y la gran presión que existe para aprovechar al máximo sus instalaciones de producción en Alemania, asegurando carga de trabajo a sus empleados de la fábrica de Leipzig. Porsche ya produce el Panamera y el Macan eléctrico en estas instalaciones, por lo que la marca explora opciones para los próximos años, y el Cayenne se considera un modelo clave.
Si esta decisión se hace realidad, sería un durísimo golpe para Volkswagen, pues esta fábrica de Eslovaquia sufrió una auténtica revolución tecnológica el año pasado para albergar la producción del nuevo Cayenne, y que comenzó a principios de año. La planta multimarca de Volkswagen se amplió y es una de las fábricas más modernas y automatizadas de todo el grupo.
Bajada de sueldos y despidos, las condiciones para que el Cayenne vuelva a Alemania
La llegada del Cayenne a esta factoría fue todo un revulsivo porque, en el pasado, solo se fabricaban las carrocerías en Bratislava y el ensamblaje final se realizaba en Leipzig, llevándose a cabo ahora la producción integral del Cayenne en una sola planta.
Sin embargo, estas intenciones no son definitivas. Hay una serie de condiciones que se tienen que dar. Por ejemplo, que la plantilla de trabajadores de Leipzig se baje el sueldo, pues hay que tener en cuenta que los salarios en Eslovaquia son considerablemente inferiores a los de las plantas alemanas de Porsche, y lo que los sindicatos tendrán que negociar. Encima de la mesa también estarán los despidos que la marca planea, según ellos, para ser más competitiva.
Michael Leiters, el CEO de Porsche, se ha propuesto olvidar la desastrosa era Blume por completo, con medidas reorientadas hacia el crecimiento y una mayor rentabilidad, también presentará una nueva estrategia de reestructuración ante los inversores en octubre. Entonces, veremos si Leipzig vuelve a ser el epicentro de Porsche o no.

