
La pretemporada está resultando ser muy decepcionante para Aston Martin, pero Fernando Alonso ya había avisado de que este año el éxito dependerá más del final que del principio de la temporada.
Cuando el Aston Martin AMR26 salió a la luz en Barcelona, la expectación a su alrededor se multiplicó aún más si cabe. En primer lugar, era el primer monoplaza diseñado por Adrian Newey para el equipo de Silverstone y, en segundo lugar, suponía toda una declaración de intenciones por su innovación.
Dos semanas más tarde, la ilusión se ha convertido en decepción, incluso preocupación porque todo indica que Aston Martin está ahora mismo luchando con Cadillac por no ser el farolillo rojo de la parrilla.
«Tenemos al mejor diseñador de coches que ha existido con Adrian Newey, tenemos un túnel de viento y unas instalaciones top»
2026 no es cómo empieza, sino cómo acaba
El nuevo reglamento de este año ha colocado a todos los equipos en la casilla de salida, aunque empieza a quedar claro que unos se han preparado mejor que otros para empezar a jugar.
Aston Martin no es uno de ellos, aunque las causas no están del todo claras. Lance Stroll afirma que el problema del coche está en todas partes, mientras que algunos informadores del paddock señalan principalmente a Honda y un motor que no tiene potencia, ni tampoco fiabilidad.
Aunque el test de Baréin esté siendo una cruda representación de la realidad, lo cierto es que el discurso lanzado por algunos miembros de Aston Martin en los últimos días hace presagiar que ya estaban avisados de las dificultades que se iban a encontrar.
Fernando Alonso confía en que el Aston Martin AMR26 acabará siendo competitivo.
El propio Fernando Alonso fue muy cauto en las horas previas al comienzo del test, afirmando que la de esta temporada es «una carrera a largo plazo y estoy seguro de que, aunque empecemos un poco retrasados, hay mucho tiempo para recuperarse. Y la segunda parte de la temporada va a ser más importante que la primera, en mi opinión».
El argumento del piloto asturiano es muy válido: un reglamento completamente distinto que obliga a todos a empezar de cero y, por tanto, propicia un margen de mejora elevadísimo para los próximos meses. Y lo mismo puede decirse de Aston Martin en lo relativo a su relación con Honda y la nueva dirección de Adrian Newey.
«Este año el ritmo de desarrollo será muy, muy alto para todos, debido al nuevo reglamento y también a la complejidad de las unidades de potencia», expone un Fernando Alonso que afirma no perder la calma.
«No estoy demasiado preocupado por Baréin ni por las primeras carreras, porque tener una buena o mala temporada va a depender un poco más en la segunda mitad que de la primera», señaló antes de conocer cómo irían realmente las cosas en Sakhir.
El test y la magia de Newey
Como si de una premonición se tratase, Fernando Alonso expresó que el objetivo principal de Aston Martin para el test de Baréin sería conocer a fondo el coche y sus limitaciones para, después, trabajar en su desarrollo con miras al final de la primavera.
«Para nosotros es importante terminar [en el test de] Baréin con un buen conocimiento del coche. Y luego, a partir de ese momento, pensar más en la séptima, décima, duodécima carrera o lo que sea, y tener un camino claro de desarrollo», argumentó.
«Tenemos al mejor diseñador de coches que ha existido con Adrian Newey, tenemos un túnel de viento y unas instalaciones top. Nos hace falta tiempo para engranar todo eso», concluyó Alonso.
Desconocemos si el piloto asturiano esperaba que el coche estuviera tan atrás en este momento y, si bien el ritmo de desarrollo de este año será muy elevado, comenzar a cerca de cuatro segundos de la cabeza suena dramático e irrecuperable. Veremos qué ocurre en los próximos meses.

