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La ironía de esta nueva Fórmula 1, que castiga justo lo que llevamos años queriendo ver

La ironía de esta nueva Fórmula 1, que castiga justo lo que llevamos años queriendo ver
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La ironía de esta nueva Fórmula 1, que castiga justo lo que llevamos años queriendo ver
Russell, Verstappen y Leclerc se aquejaron de lo mismo en Suzuka, un problema letal en la clasificación.

La manera en la que funcionan los nuevos monoplazas con los sistemas de potencia híbridos funciona en contra, precisamente, de lo que se buscaba o esperaba con monoplazas de menor tamaño.

La clasificación del Gran Premio de Japón ha sido un tanto extraña para algunos pilotos. Puede parecer que ha sido normal, dado el resultado final, el orden en el que se ha configurado y el hecho de que no se haya producido una sola bandera roja o amarilla. Pero ha sacado a relucir una contradicción digna de estudio entre los mandamases de la Fórmula 1 y la FIA.

No es un problema intrínseco de esta nueva Fórmula 1, marcada por la complejidad técnica y el funcionamiento de los motores, con un impulso de la parte eléctrica que no llega ni desde Spoon hasta 130R en el Circuito de Suzuka. Es más bien un efecto secundario, donde las características del monoplaza y lo que esperamos de ellos no casan con lo anterior.

Ferrari LeclercCharles Leclerc, una vez más, ha estado brillante en clasificación salvo por un breve momento.

Un efecto secundario de la nueva normativa

Los monoplazas de F1, históricamente, se han caracterizado por ser rápidos, obviamente, pero sobre todo dinámicos, ágiles y livianos, una tendencia de la que Colin Chapman hizo prácticamente su modo de vida, el ethos del equipo Lotus que antaño acumuló más títulos que la propia Ferrari. Y así fue prácticamente hasta que el crecimiento paulatino les hizo crecer a los extremos que vimos entre 2022 y 2025.

Este año, con coches más pequeños y ligeros, se esperaba que se revirtiera esta norma. Pero es complicado ver ese dinamismo, ese movimiento, esa lucha con el volante en las manos (partiendo de que ya no se ven las manos literalmente al estar los habitáculos mucho menos expuestos que hace 30 o 35 años, dando saltos estratosféricos en seguridad). Esa ‘imperfección’ era, para muchos espectadores, gran parte del espectáculo, de la emoción que nos pegaba a la TV cada domingo.

El sobreviraje, un gran castigo en Suzuka

En la clasificación del Gran Premio de Japón se ha visto parte del motivo. Tanto George Russell como Max Verstappen se han quejado de inestabilidad y sobreviraje durante la sesión (más Russell que Verstappen). La diferencia es que uno, con una máquina aplastante, se ha mantenido segundo tras su compañero Andrea Kimi Antonelli mientras que otro ha caído en Q2, siendo derrotado por su compañero de equipo Isack Hadjar, el Alpine de Pierre Gasly, el Audi de Gabriel Bortoleto y el Racing Bulls de Arvid Lindblad. Dos equipos en situaciones muy distintas.

Leclerc Ferrari SF26 SuzukaLeclerc saldrá cuarto en Suzuka tras un fallo hacia el final de su último intento.

Pero la observación clave llegó en Q3, con la vuelta final de Charles Leclerc. Cuando trataba de batir a los McLaren, saliendo de Spoon…zas. Latigazo. Se acabó. Pierde tres décimas, las que le han separado de Oscar Piastri. Perder tracción en esa situación, sin poder aprovechar el empuje de la batería, es perderlo todo. El sobreviraje, ese deslizamiento, esa imperfección que nos encantaba ver en la F1 de antaño, se castiga sin piedad.

Nada que ver con la F1 de los monoplazas ágiles

Hace 30 años hubiéramos aplaudido, como hicimos en Mónaco cuando Gerhard Berger llevaba su 412T2 de lado a lado en las calles del Principado. Cierto es que los actuales son más rápidos y más eficientes – en la actualidad los monoplazas de F1 consumen unos 75 kg de combustible por carrera y, en aquellos años, en torno a 150-160 kg aproximadamente. Eso sí, ¿realmente uno ve la F1 para decir ‘oh, ¡mira qué poco gastan!’? También tiene que ver la evolución en los chasis, las suspensiones y geometrías, el desarrollo de los neumáticos y el del propio asfalto – algunas de estas cosas también se aplican a nuestros coches de calle, incluso a los históricos.

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Para más inri, al Top 3 les esperaba para entrevistarles… Jean Alesi. Icono de Ferrari, sinónimo de espectáculo al volante, pura pasión, literalmente Leclerc si hubiera nacido 30 años antes. Alesi sigue siendo muy popular en Japón, sobre todo por estar casado con la actriz y modelo nipona Kumiko Goto – su hijo, Giuliano Alesi, lleva varios años corriendo en Super GT para Toyota Gazoo Racing / TOM’S.

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