
Le he costado más de medio millón de euros, porque el cliente lo ha pagado entero, y nadie sabe dónde está su flamante G 63 AMG. Ni el cliente ni Mercedes, que ya está poniendo demandas a diestro y siniestro y con el sueño de recuperar a esta bestia.
Seguramente que, en más de una ocasión, te has visto en la situación de enviar o recibir algún objeto valioso a través de servicios de paquetería y no te has quedado tranquilo hasta que lo has tenido en tus manos o el receptor. Es la misma situación a la que se está enfrentando la marca de la estrella y el propietario de un ejemplar único de una bestia del asfalto como el Mercedes-AMG G 63. Quizás suene a broma, pero el fabricante no se explica cómo es posible que una unidad se pierda.
Un auténtico quebradero de cabeza, primero, para un dueño que se ha gastado la friolera de 537.000 euros en el Clase G más potente de sus sueños y que, después de seguir la pista durante días, llega un momento en el que la empresa transportista comunica una entrega que no se ha producido nunca. Una cadena de infortunios, en las que están involucradas varias empresas de transporte de coches de lujo, y que ninguna se hace responsable de un incidente que les puede costar una importante indemnización.
El interior del Mercedes-AMG G 63 cuenta con una decoración de carbono real.
Así es cómo se «pierde» un coche durante el transporte a su destino
La historia comienza cuando un enamorado del más potente de los Clase G encarga a Mercedes un ejemplar del exclusivo AMG G 63 4×4 2, con una serie de opcionales y sumando una factura total de nada menos que 537.000 euros. Una parte de esta cantidad fue financiada a través del propio departamento de la marca de lujo, encargándose el cliente de designar la empresa encargada en realizar el transporte hasta Brooklyn, Nueva York. El caso se ha conocido ahora, aunque ocurrió a finales de 2024,
Carpool Logistics, que debía de encargarse del transporte, deriva la operación a otro operador logístico que, por un motivo desconocido, se lo asigna a los especialistas de Deep Xpress y estos, a su vez, a un cuarto. Los de Dreamwork Towing recogen el Clase G más radical de un concesionario, en enero del año pasado, y se lo entregan a otra empresa más, la cuarta, en un aparcamiento. Seis días después, ésta última informa que la entrega se ha completado en un lugar de Los Ángeles, a 300 kilómetros del verdadero destino.
Si la situación ya era complicada, cuando el primer encargado del transporte se entera, denuncia el robo del vehículo y, desde entonces, a Mercedes le es imposible rastrear la ubicación del G 63 AMG ya que la señal GPS desaparece. El localizador se queda sin señal y, por tanto, sin ubicación. Imposible de saber dónde se encuentra el todoterreno de lujo. Ninguno de los implicados lo sabe, ni tampoco se responsabiliza, mientras la financiera de Mercedes ya ha empezado a repartir demandas entre las empresas de transporte implicadas.
Financiar un coche de 500.000 euros es más raro todavía
Un grave problema el que tienen estas, y del que no pueden huir, porque los de la estrella están invocando la Enmienda Carmack. Esta es una ley federal que trata sobre la responsabilidad por pérdidas en el transporte transfronterizo de mercancías, y que dará la razón al fabricante. A pesar de que las implicadas se defienden al apuntar que se dedicaron a seguir órdenes, la realidad es que todas las que asumieron participar en el traslado tuvieron el G 63 bajo su cuidado en algún momento y, por lo tanto, eran responsables.
En otros sitios, eso de pasarse la pelota de unos a otros no funciona en Estados Unidos, donde los intermediarios y las cuatro empresas de transporte tendrán que responder ante Mercedes, que espera que la presentación de los correos electrónicos entre las partes expliquen qué ocurrió realmente, y si algún día se sabrá dónde está el coche. Una misión más que complicada, si es que no se trata de una estafa a un nivel más alto. Porque, en toda la historia, hay un detalle más extraño aún: los clientes de estos coches de lujo suelen pagarlos enteros y es raro quien financia un coche de 537.000 euros…

