
El CEO y presidente de la firma en Estados Unidos, Timo Resch, hace una clara radiografía del conductor de Porsche, uno de los muchos ejemplos de lo que buscamos muchos a la hora de conducir y de comprar coches, nuevos o de ocasión.
Uno de los grandes misterios de la vida es cómo algo como un coche, puramente mecánico y cada vez más eléctrico, 100% artificial, regido por las leyes de la física estudiada y recogida en numerosos libros y artículos científicos puede llegar a ser tan pasional. Tanto que incluso la compra más pensada, la más estudiada, siempre va a tener un componente emocional por muy racional que creamos que sea o que queramos pintar.
Incluso cuando se busca un coche práctico para el día a día, sea un coche urbano, compacto, SUV pequeño, SUV mediano… muchas veces se acude a la lógica y se busca la relación calidad/precio, o pagar lo mínimo para cubrir necesidades de movilidad, esto es así en Europa, China y donde sea. Pero siempre que el dinero lo permite, hay margen para que ese eje emocional se desate, para satisfacer esos impulsos de la parte más irracional del cerebro.
Desde siempre, algo tan mecánico como un coche siempre ha despertado pasiones irracionales.
Incluso hoy día, el coche sigue siendo algo muy emocional
En ocasiones, a la hora de buscar coche nuevo (o de ocasión) se nos presentan varias alternativas. Una será la más asequible, otra la mejor equipada, una que sea un término medio. Y otra, si entra dentro del presupuesto, la que nos despierte unas cosquillas. Ya sea por la estética, por la mecánica, o por nada en particular. En cierto modo, es como las personas que nos atraen. El ejemplo perfecto es la predilección por la caja de cambios manual de toda la vida.
| «Gestionar una palanca de cambios y un embrague no es para todo el mundo. Pero para aquellos conductores que lo quieren, no hay sustituto que valga.» |
| Timo Resch, presidente y CEO de Porsche Cars Norteamérica |
El curioso caso del cambio manual ‘imperfecto’
Durante mucho tiempo, el público europeo prefirió mantener el cambio manual mientras que el norteamericano, con unas carreteras mucho más largas, más rectas y más planas, se decantó por el automático desde mucho antes. Hace tiempo que los cambios automáticos se han perfeccionado y ahora es extremadamente complicado que una persona, salvo que sea brutalmente eficiente y conozca al dedillo la curva de par de un motor de combustión, logre mejores consumos que un cambio automático moderno – dejando aparte los coches eléctricos que, por lógica, siempre son automáticos salvo cuando se emule una caja manual.
Aunque hace tiempo que no son estrictamente necesarios, el cambio manual sigue siendo el predilecto para muchos.
Mantener el cambio manual es, por tanto, un capricho de parte del público. Una forma de mantener sus costumbres que hay que respetar, pese a que es una solución que surgió por una necesidad del ‘principio de los tiempos’ en la automoción y hoy día es la respuesta o solución a un obstáculo más que superado. No sería la intención, pero se consiguió una cosa absolutamente emocional: la unión entre hombre y máquina, complementada por otros factores, como el feedback de las ruedas o la suspensión transmitido a través del volante.
Mantener el cambio manual, un orgullo para algunas marcas
Marcas como Porsche, Lamborghini, Toyota (con sus GR) o Ferrari lo tienen claro. Hay marcas que cada vez están dejando más de lado el cambio manual incluso para modelos con un claro enfoque de altas prestaciones, como es el caso del BMW M5 actual (sí lo lleva el M3 CS Handschalter). Otros factores, por supuesto, están en sus datos acerca de lo que compra la gente o cómo de rentable resulta fabricar en masa un cambio u otro, ya que cuantas más variantes agregues dentro de la gama de un modelo, más se encarece su producción.
«Como apasionado de la conducción de toda la vida, estoy personalmente emocionado de anunciar el retorno de la caja de cambios manual en el Carrera S. Mientras que algunas marcas están abandonando el cambio manual, estamos orgullosos de continuar ofreciendo la configuración de tres pedales en un rango de productos que se dirigen a diferentes usos», añade Resch.
Porsche ha lanzado, sólo para EEUU, una variante del Carrera S con cambio manual en lugar del PDK.
Tres pedales, por favor y gracias
Tan claro lo tiene Porsche, de hecho, que decidió escuchar a su gente, a su público, y para Estados Unidos (su mercado más importante, más incluso que el de Alemania y Europa por arraigo y por tamaño) han desarrollado un paquete con el que se recupera el cambio manual de seis velocidades para el Carrera S 992.2. Originalmente, y sigue siendo así en Europa, en el salto al 992.2 el Carrera S se quedó solo con la PDK automática de 8 velocidades, más cómoda de utilizar y, para usos deportivos, ofrece mejores prestaciones en aceleración y para tiempos por vuelta si se mete en circuito.
Una particularidad de todo esto es que Porsche ha decidido montar tres pedales con un embrague real. Es decir, no como Ferrari u otros casos, donde se simula con un pedal que acciona un mecanismo con un embrague virtual – lo cual en esencia reduce el número de piezas móviles y elementos que se desgastan o rompen con el tiempo. En esencia, no tiene por qué atraernos lo mejor, lo más perfecto, sino que a veces gana esa parte emocional e irracional. La del encanto, tenga o no sentido.

