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De la NFL y la Premier League a la F1: el dueño de los New York Jets entra en Aston Martin

De la NFL y la Premier League a la F1: el dueño de los New York Jets entra en Aston Martin
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De la NFL y la Premier League a la F1: el dueño de los New York Jets entra en Aston Martin
Aston Martin tiene nuevo accionista: Robert Wood Johnson

Aston Martin ha incorporado a Robert Wood Johnson, exembajador de Estados Unidos en el Reino Unido y propietario de los New York Jets, como accionista minoritario estratégico y vicepresidente del consejo. Lawrence Stroll mantiene el control mayoritario y la gestión diaria del equipo.

La Fórmula 1 en Estados Unidos ya no se mide solo por los grandes premios de Las Vegas, Miami o Austin: se mide también por el capital y los contactos que los equipos consiguen atraer desde ese lado del Atlántico. Aston Martin, inmersa desde 2021 en la reconstrucción del proyecto de Lawrence Stroll, ha encontrado ese perfil en un nombre muy conocido en el deporte estadounidense y, cada vez más, también en el británico.

El equipo con sede en Silverstone anunció hoy que Robert Wood Johnson, exembajador de Estados Unidos en el Reino Unido entre 2017 y 2021, ha adquirido una participación minoritaria estratégica en la compañía. Johnson se incorpora con efecto inmediato al consejo de administración como vicepresidente, aunque sin funciones de gestión diaria: esa responsabilidad sigue recayendo, en exclusiva, sobre Lawrence Stroll como presidente ejecutivo y accionista mayoritario.

Su cometido, según ha explicado el equipo, se centrará en el crecimiento comercial de la marca en Estados Unidos, el mercado que la F1 lleva media década cultivando con la ampliación del calendario y el aumento sostenido de audiencia. Para entender por qué Aston Martin ha elegido precisamente a Johnson, conviene repasar su trayectoria.

«He desarrollado un profundo aprecio por la historia de Aston Martin y por la visión estratégica y el espíritu emprendedor de Stroll»
Robert Wood Johnson, nuevo accionista de Aston Martin F1

¿Quién es Robert Wood Johnson?

Johnson, de 79 años, es bisnieto de Robert Wood Johnson I, cofundador de Johnson & Johnson, y heredero de la fortuna farmacéutica familiar. Desde el año 2000 posee, junto a su hermano Christopher, los New York Jets de la NFL, franquicia que compró por 635 millones de dólares y que preside.

Ese cargo lo dejó en pausa entre 2017 y 2021, cuando el primer Gobierno de Donald Trump lo nombró embajador en el Reino Unido: durante esos cuatro años residió en Winfield House y encabezó, entre otros asuntos, el traslado de la embajada estadounidense a su nueva sede en Nine Elms, Londres.

De la Premier League a la parrilla de la F1

En 2022 intentó, sin éxito, hacerse con el Chelsea tras la salida forzada de Roman Abramovich; en 2025 sí logró cerrar una operación en el fútbol inglés, al adquirir una participación cercana al 43 % del Crystal Palace por unos 190 millones de libras, convirtiéndose en socio y director del club junto a Steve Parish, Josh Harris y David Blitzer.

Esa entrada, sumada a su peso en la NFL, es la que Aston Martin destaca como activo: no se trata solo de capital, sino de una red de contactos que cruza dos de las ligas más rentables del planeta.

de-la-nfl-y-la-premier-league-a-la-formuLawrence Stroll mantiene pleno control ejecutivo sobre Aston Martin F1.

Lawrence Stroll definió a Johnson como «el socio ideal de cara al futuro» y subrayó que su «experiencia, pasión e inversión» refuerzan al equipo «al entrar en la siguiente fase» de su trayectoria competitiva.

Johnson, por su parte, remitió a su etapa diplomática para justificar el movimiento: aseguró haber desarrollado «un profundo aprecio» por la historia de Aston Martin y por «la visión estratégica y el espíritu emprendedor» de Stroll durante los años que pasó en Londres como embajador.

Un equipo que sigue ampliando su base inversora

Aston Martin no llega a este acuerdo desde cero: en los últimos años ha ido sumando socios financieros —entre ellos el fondo estadounidense Arctos Partners— a medida que Stroll intentaba aligerar el peso de su propia inversión, que ronda ya las 600 millones de libras desde 2020.

La entrada de Johnson no altera ese reparto de poder —Stroll sigue controlando la compañía—, pero añade un perfil distinto: el de un inversor con intereses cruzados en el deporte profesional estadounidense y británico, justo cuando la F1 negocia su propio crecimiento en ambos mercados.

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