
La marca está dando marcha atrás después de no haber cumplido las promesas y previsiones de 2022, cuando decidió comenzar con su Oferta Pública Inicial cotizando en bolsa, un caso no tan distinto del de otra marca que ha sido rival suya durante décadas.
No es ningún secreto que Porsche lleva ya un tiempo pasando tiempos complicados, juntándose varias complicaciones. Toda la situación de la industria del automóvil en Europa, las complicaciones del salto a la electrificación, cómo los aranceles de Estados Unidos han golpeado especialmente a las marcas alemanas y el hecho de que ya no pueden acercarse al volumen de ventas que tenían hasta hace unos años en China.
El problema se agrava cuando las críticas también llueven por parte de los propios inversores. Todos aquellos que apostaron por la marca y apalancaron dinero en forma de acciones años atrás, cuando en 2022 la marca se abrió al público con una IPO (Oferta Pública Inicial) con una serie de promesas que no han llegado a cumplirse.
El futuro que Porsche prometió a sus inversores en 2022 no se ha cumplido.
Porsche no ha cumplido lo que prometió, según sus inversores
Porsche, según declara Ingo Speich – jefe de sostenibilidad y gobierno corporativo en Deka Investment – prometió a los inversores que de cara a 2030 el 80% de sus ventas serían de coches 100% eléctricos, aún en el momento donde había un gran optimismo acerca del salto a la electrificación por parte del público comprador (tanto general como, en este caso, público de coches de lujo). También aseguraban que lograrían tal crecimiento a nivel mundial que mantendrían un margen operativo por encima del 20%.
Las noticias de tiempos recientes hablan por sí solas. El margen operativo del pasado 2025 fue de en torno a un 1%, algo insostenible para cualquier fabricante de coches (cualquiera que no tenga un apoyo directo brutal de una marca, como ocurre con las estatales chinas). Sólo en aranceles de Estados Unidos se dejaron en torno a 700 millones de euros mientras que su volumen de matriculación descendió un 10% – y en el primer trimestre de 2026 descendió otro 15% más.
Inversores que hablan de ‘caos total’
«Los inversores vemos a Porsche a día de hoy y lo que vemos es un caos total. Las tres métricas centrales han ido exactamente en la dirección contraria», comentó Speich según reporta Automotive News, señalando directamente a problemas estructurales. Es decir, que ninguna de las promesas que se hicieron en la IPO se están haciendo realidad, más bien están aún más lejos.
El Porsche Taycan tiene muchísima más competencia en China que hace 5 años.
En aquel momento, las acciones de Porsche se vendieron a 82,50 € por acción, llegando a valer hasta 120 € a medida que Porsche trataba de crecer. Con la situación actual. sus acciones ahora valen en torno a 48 € y Porsche ya no figura dentro del índice DAX desde el año pasado. Y esto no tiene arreglo a corto plazo.
Strategy 2035, ¿el camino correcto?
En cierto sentido, a Porsche le ha pasado algo no tan distinto a Lotus. Trató de globalizarse, de vender una mayor cantidad de volumen, algo quizás no muy realista cuando se trata de una marca premium. Ferrari, sin ir más lejos, nunca apunta a superar 10.000 unidades anuales, ni falta que le hace. Ahora la dirección de Porsche parece ir en un sentido similar, según las palabras más recientes de su CEO Michael Leiters.
Por ahora, Leiters ya pone el foco en lo que él llama ‘Strategy 2035’ para sanear la situación de Porsche. De entrada, en 2025 recortó unos 2.000 puestos de trabajo y están negociando con los sindicatos para recortar otros 1.900 puestos más, como parte de la idea del grupo Volkswagen de recortar hasta 50.000 puestos (la mayoría de la marca matriz, pero también de Audi y de la empresa de software CARIAD).
Porsche ha llegado a dedicar series especiales del 911 sólo para China.
China sigue siendo importante, pero ya no es gallina de huevos de oro
«La transformación es más lenta, menos predecible y mucho más compleja de lo que habíamos asumido hace apenas unos años», afirma Leiters. Su plan pasa por desarrollar más software específico para China y funciones de conducción autónoma, al mismo tiempo que reducirá su red de concesionarios – eso sí, la producción se mantendrá en Alemania y rechazan por completo producir en China, como sí hacen casi todas las marcas extranjeras para el gigante asiático empezando por la propia Volkswagen, que abrió la veda allá por 1984.

