
Aston Martin ha convertido el descanso de sus mecánicos e ingenieros en otro dato a optimizar: la inteligencia artificial analiza cientos de variables biométricas cada noche para proteger el rendimiento cognitivo del equipo a lo largo de un calendario de 23 grandes premios.
De un Gran Premio se mide casi todo: la temperatura del asfalto, la degradación de cada compuesto de neumático, el reparto de carga aerodinámica milímetro a milímetro y cientos de variables más.
Lo que rara vez aparece en pantalla es el estado del mecánico que ejecuta el cambio de ruedas en dos segundos o el del ingeniero que decide en el muro si adelantar la parada tres vueltas. Ese eslabón humano lleva toda la vida siendo el punto ciego de la telemetría.
| «En Fórmula 1 tienes cientos de sensores generando datos constantemente. Pero la pieza que suele faltar es la capa humana: el equipo, los ingenieros y los pilotos. Aquí nos centramos en esa capa» |
| Rafael Oliveira, vicepresidente de Marketing y Alianzas Internacionales de Eight Sleep |
Aston Martin ha decidido cerrarlo con la misma herramienta que emplea para diseñar el coche: la inteligencia artificial. El equipo anunció en febrero su acuerdo con Eight Sleep, especialista en tecnología del sueño, y lo presentó en el foro tecnológico de Silverstone como una pieza más de su ecosistema de IA, junto a los socios que procesan los datos del túnel de viento y la simulación.
La diferencia es que aquí el dato no sale de un sensor en el coche, sino del cuerpo de la persona que lo diseña y lo mantiene.
El eslabón humano que no aparece en la telemetría
Rafael Oliveira, vicepresidente de Marketing y Alianzas Internacionales de Eight Sleep, planteó el contraste con crudeza durante el panel: «Usamos la tecnología para desbloquear rendimiento, igual que hace la Fórmula 1».
«En Fórmula 1 tienes cientos de sensores generando datos constantes en cada vuelta. Pero la pieza que suele faltar es la capa humana: el equipo, los ingenieros y los pilotos. Aquí nos centramos en esa capa», agregaba.
Oliveira pone énfasis en uno de los aspectos menos controlados de la Fórmula 1, pues mientras cada equipo instrumenta el monoplaza hasta el último tornillo —e incluso el piloto, sus constantes y su estado físico—, durante años se ha olvidado de optimizar a quienes lo construyen y lo guían desde el muro.
Ingenieros de Aston Martin en el muro de boxes
Cientos de ajustes cada noche
El sistema analiza las constantes biométricas del personal durante toda la noche y ajusta las condiciones de sueño en tiempo real para mejorar la recuperación y el rendimiento cognitivo del día siguiente.
«Hacemos cientos de ajustes cada noche para mejorar el sueño», resume Oliveira. No se trata de una app que cuenta horas de descanso, sino de una capa de inteligencia artificial que reacciona mientras la persona duerme, de la misma manera en que los algoritmos de Aston Martin reaccionan a los datos del túnel de viento sin esperar a que un ingeniero los revise por la mañana.
Esto tiene cada vez más importancia en una Fórmula 1 en la que el calendario es cada vez más apretado, con dobletes y tripletes de grandes premios consecutivos que encadenan continentes en semanas consecutivas: de Azerbaiyán a Singapur pasando por Malasia, o de Austin a São Paulo sin apenas margen.
En ese escenario, el jet lag y la privación de sueño han pasado de ser una anécdota molesta que comentar durante el desayuno a una variable de rendimiento tan real como un reglaje mal ajustado. Un mecánico agotado tarda una décima más en liberar el gato; un ingeniero que no ha descansado tarda un segundo de más en confirmar una estrategia. En Fórmula 1, ambas cosas cuestan posiciones.
El argumento de Aston Martin es obvio: si la inteligencia artificial ya decide en segundos qué simulación lanzar o qué ala probar, no tiene sentido que la persona que interpreta esos datos llegue al domingo funcionando por debajo de su capacidad.
El equipo aplica a sus ingenieros el mismo principio que aplica a su coche: cuantos menos datos queden sin explotar, mayor será la ventaja. La cuestión es: ¿marcará una diferencia palpable y real, convirtiéndose en una norma habitual en los equipos de Fórmula 1?

